Prevención Situacional 8 min lectura

Fricción vs. Motivación: por qué cambiar el entorno es más efectivo que cambiar la ética

JL

José Luis Prieto

CPP · PCI · PSP · 27 de mayo de 2026

Fricción vs. Motivación: por qué cambiar el entorno es más efectivo que cambiar la ética

En resumen

Las organizaciones invierten millones en programas de ética y cultura. Y los fraudes siguen ocurriendo. No porque la ética no importe, sino porque la fricción importa más.

Por qué importa

La ética dice qué debería hacer la persona. El diseño determina qué es más fácil hacer. En la práctica, el diseño gana casi siempre.

Hay una inversión que casi toda organización hace después de un fraude interno significativo: un programa de ética. Talleres de valores. Código de conducta actualizado. Campaña de comunicación interna. Firma de compromisos. A veces, un nuevo director de ética y cumplimiento.

Y en el siguiente ciclo de auditoría, aparece otro fraude. No necesariamente en el mismo área. No necesariamente con el mismo método. Pero aparece.

No porque la ética no importe. Sino porque la ética sola no es suficiente cuando el entorno facilita el comportamiento incorrecto.

La ecuación que nadie enseña en los programas de cumplimiento

La prevención situacional del delito, desarrollada por Ronald V. Clarke, parte de una premisa que la criminología ha validado durante décadas: el comportamiento delictivo no depende solo de la motivación del actor. Depende de la relación entre la motivación y la fricción que el entorno opone a esa motivación.

Expresado de forma simple: si la fricción para cometer el fraude es baja y la motivación es alta, el fraude ocurre. Si la fricción es alta, incluso una motivación moderada puede no ser suficiente para que el comportamiento se materialice.

Los programas de ética intentan reducir la motivación. La prevención situacional aumenta la fricción. Y la evidencia muestra consistentemente que aumentar la fricción es más efectivo, más rápido y más predecible que intentar cambiar la motivación.

No puedes entrar en la cabeza de cada empleado y modificar sus valores. Sí puedes diseñar un entorno donde actuar sobre esos valores sea difícil, costoso y visible.

Por qué los programas de ética tienen un efecto limitado

Los programas de ética funcionan bien para un segmento específico de la población: las personas que ya tienen valores sólidos y que necesitan un marco institucional para reforzarlos. Para ese segmento, el programa es útil.

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Pero el fraude corporativo raramente lo cometen las personas con valores débiles que un taller de ética podría corregir. Lo cometen personas normales en entornos que facilitan el comportamiento incorrecto. Personas que, en un entorno diferente, no habrían actuado de esa forma.

La investigación de Donald Cressey sobre el triángulo del fraude lo confirma: la mayoría de los infractores internos no son sociópatas ni personas sin valores. Son personas que enfrentaron una presión, encontraron una oportunidad y construyeron una racionalización. Elimina la oportunidad y el triángulo no se completa, independientemente de la presión y la racionalización.

Las cinco estrategias de fricción de Clarke

Clarke identificó cinco categorías de intervención situacional que aumentan la fricción para el comportamiento delictivo.

  • Aumentar el esfuerzo: hacer que el acto delictivo requiera más trabajo, tiempo o recursos.
  • Aumentar el riesgo: incrementar la probabilidad de ser detectado o identificado.
  • Reducir las recompensas: disminuir el valor o la utilidad del activo para el infractor.
  • Reducir las provocaciones: eliminar las condiciones que generan la tentación o el impulso.
  • Eliminar las excusas: hacer que el comportamiento correcto sea la opción obvia y sin ambigüedad.

Cada una de estas estrategias opera sobre el entorno, no sobre la persona. Y cada una puede implementarse sin necesidad de conocer la motivación específica del infractor potencial.

Barandales, no cercas

La distinción entre barandales y cercas que desarrollé en artículos anteriores aplica directamente aquí. Las cercas son controles restrictivos que generan resentimiento y creatividad para saltarlas. Los barandales son controles que guían el comportamiento sin restringir la autonomía.

Un barandal bien diseñado hace que el comportamiento correcto sea el camino de menor resistencia. No porque el empleado haya internalizado los valores de la organización, sino porque el entorno lo hace inevitable. La ética y el diseño no son excluyentes. Pero cuando hay que elegir dónde invertir primero, el diseño tiene un retorno más predecible.

  • Audita la fricción real de tus controles — ¿cuánto esfuerzo requiere hacer lo correcto vs. el atajo?
  • Identifica los puntos donde la motivación para el comportamiento incorrecto es alta y la fricción es baja.
  • Diseña intervenciones situacionales específicas para esos puntos.
  • Mide el impacto de las intervenciones en el comportamiento real, no en las respuestas a encuestas de clima.
  • Complementa los programas de ética con diseño situacional — no los reemplaces, pero no dependas solo de ellos.
CC

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José Luis Prieto Montes

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Básicamente hago lo mismo que Batman: protejo a la gente y los activos, investigo incidentes y me adelanto a las amenazas… solo que en seguridad corporativa.

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